16 de enero de 2013

Las agujas del invierno.

Estoy un poco de bajón inspiracional y tal, pero voy a escribir algo antes de que me odiéis con todo vuestro corazón por soso. Veamos que tal queda esto que os traigo... dentro historia y que os guste.

"El frío clavaba sus agujas en mi piel lentamente, más de lo habitual por culpa de la ausencia de ropa de abrigo. La nieve depositaba sus copos en mi piel, que se derretían formando gotas de agua cristalina que se unían a mis lagrimas en su lento descenso. Aún así no dejaba de de correr, huyendo en este bosque de todo lo que mi vida significa, huyendo de toda la gente. Busqué mi árbol... nuestro árbol... con sus ramas sin rastro de vida, salvo las pocas hojas que la más alta, esa que en primavera tiene solo un par de flores solitarias... Subir no me costó nada, y pronto llegué a ese pequeño escondite entre las ramas, donde se bifurcaban y cabíamos sin que se nos viese con facilidad. Allí me resguardé del viento helado, pensando en como todos esperaban algo de mí, como todos esperaban que no fallase, que fuese perfecto... Pero no puedo, mi mente adora la imperfección, esa que nadie aprecia, esa que nadie espera. Nadie salvo ella, que ahora no estaba aquí... Me parecía sentir su calor a mi lado en ese árbol, pero ya sabía que nadie había a mi lado. Ahora más que nunca, mientras mi mundo se desmoronaba, el frío llegaba a mi corazón y el cielo se apagaba, necesitaba el calor de sus besos... porque después de que la oscuridad cayese sobre mí, ningún sentido quedaría en pie para saber de su llegada... y así pasó, con mis dedos rozaba lo que sería la única flor de este año en el árbol, observando como allí abajo mi piel se volvía blanca."

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