Tras todas estas semanas de parón, de las cuales me disculpo a aquellos que me sigan, he decidido volver a escribir... bueno, técnicamente no volver a escribir, dado que esto lleva meses escrito. Se trata de un "articulo de opinión" que escribí para Castellano. Parece ser que la profesora, que comparte mi ideología hasta cierto punto quedó encantada, así que hoy tras verlo me he decidido a compartirlo con vosotros esperando que os guste, y lo comprendáis. Muchas gracias de antemano a todo aquel que vuelva a leerme tras semejante parón sin sentido...
La santa Iglesia holandesa y sus “chicos”
Escalofriante. Es la descripción que se adueñaba de mi mente mientras hoy leía sobre los abusos a unos 20.000 menores por parte de la Iglesia holandesa, desde 1945. Desde violaciones (por suerte son “solo” un millar las víctimas de este tipo) a tocamientos no deseados por parte de unos 800 religiosos. Alargando “desde 1945” hasta este mismo 2011, nos topamos con una media de 303 menores abusados cada año, se podría decir que cada día escogían una nueva víctima. Ahora, al parecer, muchos de estos casos han prescrito a ojos de pena de cárcel, pero no en lo que a indemnizaciones se refiere. Es decir, ya han pedido perdón y ahora lo único que tienen que hacer para quedar en paz es pagar una suma que varía entre 5.000 y 10.000 euros. ¿Les parece justo?
Creo que todos conocemos los Diez Mandamientos, y pienso que si ellos mismos no pueden llevarlos a cabo, nadie lo hará. En pleno siglo XXI la Iglesia pierde su esplendor a marchas forzadas, y eso se debe a que la gente ve, por ejemplo, que Ciudad del Vaticano exhibe una gran cantidad de riquezas hasta en el más mínimo detalle, a pesar del voto de pobreza . ¿De pobreza? Tienen el segundo tesoro de oro más valioso del mundo, valorado en unos 5.775.000.000€. La Historia demuestra que la existencia de esta gran potencia, esta manchada con mucha sangre, sin distinguir culpables de inocentes. ¿Conocen ustedes alguna bruja? Porque yo no, y entre 1450 y 1750 se persiguió, “juzgó” y asesinó a miles de mujeres acusadas de serlo, entre ellas Juana de Arco, la cual demostró hasta el último momento su fidelidad a Francia y la Iglesia.
Está claro que no se puede generalizar, pero los actos de esta entidad han conseguido que hoy día, de entre los millones de creyentes que hay, la mayoría la haya dejado de lado. Poco a poco reconocen sus errores, pero ya será tarde. Porque como dicen en la película El libro de Eli refiriéndose a la Biblia “No es un libro, es un arma que apunta directamente al corazón y al cerebro de las personas.” Si señores, hay almas más puras en algunas cárceles.
Rubén Gómez

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