Bueno, supongo que la mayoría conoceréis el blog Alguien que yo antes conocía, el cual me encanta, y aprovechando la amistad que me une con su autora le pedí permiso para hacer un experimento. Hoy os llega su prólogo. Sí, con permiso de Irene escribiré la historia del blog desde el punto de vista de uno de sus personajes cruciales... el mismísimo Izan. Es un reto grande y que tendré que pulir mucho. Sin más dilación os presento el primer fragmento, corto pero introductorio para que os hagáis una idea de como irá y como se ve escrito por mi... espero no decepcionar. Si eres seguidor de la historia original... no me lo tengas muy en cuenta :)
Mi mirada danzaba de pared en pared hasta toparme con la mochila del rincón... mi madre siempre me apuntaba al instituto antes de mudarnos para que perdiese las mínimas clases posibles, lo cual le agradezco hasta cierto punto, porque la verdad es que no me da tiempo ni a conocer bien mi propio hogar antes de tener que aprenderme de memoria las localizaciones de las clases de un nuevo instituto. Sin poder evitarlo recordé mi antigua clase... los primeros días, mis escasos amigos, las tranquilidad de mi rincón alejado de los demás, también me paso por la cabeza ell...
Prólogo
La cama era cómoda, ya llevaba más de media hora tumbado en ella tranquilamente, leyendo y escuchando música, dos de mis distracciones más agradables. La casa aún olía a pintura y la escasez de muebles hacía retumbar el mínimo ruido. Miré la pared que tenía enfrente, vacía y blanca... mi habitación siempre la he querido blanca, un color agradable y, sobretodo, simple, como yo... en fin, uno se acaba acostumbrando a las mudanzas. Reconozco que esta vez la casa era bastante bonita y la zona tranquila y agradable.
Mi mirada danzaba de pared en pared hasta toparme con la mochila del rincón... mi madre siempre me apuntaba al instituto antes de mudarnos para que perdiese las mínimas clases posibles, lo cual le agradezco hasta cierto punto, porque la verdad es que no me da tiempo ni a conocer bien mi propio hogar antes de tener que aprenderme de memoria las localizaciones de las clases de un nuevo instituto. Sin poder evitarlo recordé mi antigua clase... los primeros días, mis escasos amigos, las tranquilidad de mi rincón alejado de los demás, también me paso por la cabeza ell...
-¡Izan! ¡Si quieres llegar a tiempo a clase deberías ir saliendo!-
Mi ensoñación quedó interrumpida por el grito proveniente del salón.
-Voooy mamá...-
Cogí la pesada mochila y la cargué a mi hombro mientras la incertidumbre me quería atrapar, pero la calma venció la batalla esta vez. Había llegado la hora... la hora de empezar de cero.