Demasiado frío... demasiado agua... demasiada rabia... pienso que igual nunca debería parar de correr, que ya que he huido debería seguir... mis pasos me llevarán a algún lugar bajo esta incesante lluvia, bajo estas gélidas gotas que caen sobre mi, como fríos alfileres clavándose en mi piel... pero finalmente me detengo en medio del parque. A estas horas claramente no hay nadie ¿Quien se molestaría en salir una noche como esta? Al fin paz... no... solo lo parece. La calma que percibo pertenece a este escenario idílico... no a mi...
En realidad en mi interior resuenan truenos aún mayores que los que causan las nubes que sobre mi batallan... Grito al mundo sin reprimirme ni un ápice... grito al viento que me embiste, al frío que me hiere, a la lluvia que intenta ahogarme... grito a las nubes que ahogan el cielo... y con ensordecedor estruendo ellas me responden. Caigo de rodillas sobre el césped, rendido. Un relámpago ilumina el cielo, y con otro grito inicio mi venganza contra la tierra... la golpeo sin parar, sin detener la rabia que por mi voz escapa... pero de nuevo el cielo me acalla... soy un simple humano, sigo sometido a su voluntad., y así me lo recuerda. Ya solo puedo hacerme un ovillo y sentir las gotas cálidas deslizarse por mi rostro. ¿Tan mal lo he hecho todo?¿Tanto dolor me merezco? Todos dirían que no... y aún así aquí está, encerrado en mi pecho, presionándolo buscando una salida, sintiéndome a punto de estallar. Tragué tanto por no pensar en mi... me ahogué con una sonrisa solo por ver a flote a los demás, y ahora yo reposó hundido en el fondo de este abismo. Y aún así demasiada gente que me lo ha pagado apuñalándome sin piedad... dañándome a mi para sentirse ellos bien... y aún callo, solo por ver que vuelven a sonreír. Ha sido tanto el tiempo que he dedicado a construir vidas ajenas que jamás pensé que la mía se derrumbaba tan rápidamente... Un rayo ilumina la ciudad entera... y el mismo rayo la deja a oscuras... nada funciona... veo la oportunidad y de nuevo vuelvo a correr. Ajeno al agua que entra en mis pulmones, ajeno al siguiente trueno, esta vez solo existo yo... solo existe mi rabia... nunca aprendí a convivir con el dolor, me engañé a mi mismo, solo sabía como callarlo. Pero es lógico y normal, tras tanto tiempo en silencio hoy no se quiere callar. "Solo eres un inútil pretendiendo ser alguien", "Gente como tu sobra en el mundo", "Da igual lo que hagas, jamás mejorarás"... una voz no para de repetir en mi cabeza lo que mis oídos tantas veces han soportado. Paro ante una parada de autobus... y veo mi reflejo en el cristal... mi mira triste, furioso, me mira con ojos de loco... "Ella no te quiere" susurra la voz. Apreto los dientes y golpeo el cristal, que se agrieta ante mis ojos, al igual que mis nudillos. Vuelvo a huir mientras la sangre cae por mis dedos, consciente de cuan débil soy hoy.
Llevo ya demasiado tiempo corriendo... pero no quiero detenerme, hoy no me ganará el mundo... hoy quiero ser yo, hoy el destino no será mi dueño... o igual sí... He cruzado demasiado rápido... no he visto la luz venir hasta tenerla encima... el sonido ensordecedor es ignorado por mi mente... pero esta vez no es un trueno... La bocina del camión ha llegado despacio... me deja dos segundo... en los solo le miro incapaz de moverme ya, observando como el cabrón del destino ha efectuado su movimiento... "jaque mate, chico..." parece decir. Quiero llorar por todos aquellos que no se merecen dolor, por lo que me pierdo y por lo que jamás será... Quiero reír por todos aquellos que por fin dejaré de ver, por la libertad que viene hacía mi. Sin embargo el tiempo lo rige el mundo, y un segundo es demasiado tiempo para hacer todo eso a la vez.





